Artistas de la “música del ‘70 y ’80”, recuerdan sus comienzos y su paso por diferentes escenarios

Visitaron el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, 2 integrantes del grupo “Los Dalton” (música del ’70 y ’80) de General Ramírez: Ricardo Tessore (teclado) y Raúl Troncoso (batería) y Antonio “Tony” Vergara de Crespo, cantante solista, con participación en dicho conjunto, quienes dialogaron con El Observador y el programa “Fernando Huck Reportajes” de Canal 6 ERTV

– Para el “Día del Amigo”, grabaron un video con la participación de varios músicos, que tuvo una muy buena repercusión en la gente, a través de los medios y las redes sociales…

– (Tessore) La idea fue reunir a los amigos que hemos cosechado con Los Dalton durante tantos años, por lo que invitamos a participar del mismo a José “Melo” Chort, Raúl Sosa, Diego Mait, Tony Vergara y Mario Paolo Rivero. Este es un grupo que se inició en 1969, por lo que va a cumplir 52 años y que comenzó por una demanda de la juventud de aquella época, que no tenía un grupo que los representara en la ciudad. Ese año, se decretó también a Ramírez como “Capital Provincial de la Juventud”. Los integrantes originales son Teófilo Simoine, quien sigue en el grupo; Humberto Gadea (baterista), además de Julio Videla y de Ramón Leonarduzi, ex gerente de la Cooperativa de La Ganadera. A los dos años ingresamos con Raúl Troncoso, en órgano/teclado y batería, respectivamente. En ese momento tenía 11 años y recuerdo que mi “vieja” me peinaba a la gomina para ir a tocar…

– No habrá sido fácil a los 11 años, subir a un escenario…

– (Tessore) En la primera “Fiesta de la Juventud” que me tocó estar, en 1971, subimos a armar los instrumentos, miramos al público y era un “mundo de gente”. El guitarrista y director de ese momento, Leonarduzzi, me alentó mucho. Se hacía un repertorio de 12 a 15 temas. Anteriormente, Los Dalton era de la música más de paso doble, rancheras, hasta que cambiamos la estrategia y empezamos a hacer “El extraño de pelo largo”, era la época de Los Iracundos… En un momento hubo un impase en el grupo, porque algunos integrantes tuvieron que emigrar de la ciudad, hasta que nos volvimos a juntar y a tocar…

– (Troncoso) Hicimos giras por Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa, entre otras provincias. Fueron etapas muy lindas, uno no pensaba nada en lo material, sino en encontrarse con tanta gente, cosechar amigos, que a eso te lleva la música…

– (Tessore) Con el correr de los años, cuando retomamos la actividad, volvimos a esos lugares, como Corrientes, Santa Fe y nos encontramos con gente que hacía 40 años no veíamos y que nos recordaban como nosotros a ellos…

– ¿Usaban el pelo largo…?

– (Troncoso) Yo no, era la excepción del grupo. Nunca me gustó el pelo largo, pero usábamos pantalones Oxford, zapatos de plataforma…

– “Tony Vergara” tiene más de 50 años en la música, en diferentes grupos de Crespo y como solista, ¿cómo surge el contacto y amistad con Los Dalton?

– (Vergara) Con sus integrantes nos conocemos de hace muchos años; siempre me gustó esa música de los ‘70, ’80… Yo comencé a cantar vals, paso doble y de vez en cuando, hacíamos alguna canción de Los Náufragos, Los Iracundos, que a la gente les gusta mucho. Temas como Puerto Montt, Calla, Mamarracho y otras tantas canciones. Eduardo Franco (cantante y compositor uruguayo, integrante de Los Iracundos), ausente ya en esta vida, pudo escribir todas esas letras…

– (Tessore) Como próximo proyecto, con  “Tony” tenemos un material que está ecualizándose; él canta unos 5 o 6 temas románticos y nosotros lo acompañamos con la música…

– (Vergara) En diciembre cumplo los 70 años, muchos de los cuales han sido con la música. Arranqué a los 17, cantando en LT 14, en un programa que se emitía los sábados por la tarde, al que iban todos los grupos de la zona. El que integraba era Los Brillantes, en el que estaban además, Hugo Ramírez, quien fue el que me invitó a sumarme; Ernesto García, quien tocaba el bajo; Luis Ramírez, en batería y mi primo Norberto Vergara. El primer baile en el que me tocó cantar fue en Seguí FBC, en la fiesta de carnavales. Posteriormente estuve en otros conjuntos, entre ellos, Tamara, Nueva Promoción, Cuarteto Sol, con el que estuve 20 años y que era integrado por Rubén Lindt, Enrique Córdoba, Julio Goette, “Pichón” Battisti. En 2004 dejé los grupos y ya quedé como solista…

– ¿Pudieron vivir de la música?

– (Tessore) No, simplemente nos servía como un complemento. Tuve la suerte de tocar con el grupo Nueva Promoción, dos años y medio, donde se hacía una pequeña diferencia. Era una época distinta a la de ahora, la plata tenía más valor…

– (Vergara) Donde tuve más ingresos por la música, fue en los primeros años, mientras tocaba con el grupo Tamara. Recuerdo que había fines de semanas que hacíamos jueves, viernes, sábado y domingo, era un sacrificio, pero el dinero que ingresaba era interesante y con eso, alcancé a hacer algunas obras en casa…

– (Tessore) Además en esa época, realmente existían los bailes. Uno iba a tocar a la Escuela 14 por ejemplo y se juntaban más de 1.000 personas e iban todas las familias de la zona. Un “castillo” que se nos derrumbó con Los Dalton, fue siendo muy jovencitos, cuando un representante con el que estábamos por grabar un disco, con grupos reconocidos a nivel nacional, desapareció y nos llevó el “botín” que teníamos…

– Seguramente tienen muchas anécdotas…

– (Tessore) Muchísimas… Recuerdo una actuación en la “Fiesta Nacional de la Cerveza” en San Carlos Centro (Santa Fe) con Los Dalton, ante unas 20.000 personas. Terminamos la actuación y volvimos a Ramírez. A los pocos días, me llama por teléfono un señor que quería contratarnos para su casamiento, porque en ese baile, con un tema que habíamos tocado, le había dado el “Sí” la novia. Fue con “Moritat”, una canción de Los Iracundos que nosotros hacíamos una versión. Independiente de que no se haya ganado dinero con la música, es una actividad que nos ha dado muchas alegrías…

– (Troncoso) En una época acompañé a La Bandita Edelweiss de Crespo a Buenos Aires, ya que tocábamos en una zona de muchos descendientes de Alemanes del Volga. Nos atendió el presidente de la entidad organizadora, que era de apellido Stürtz y nos empieza a preguntar nuestros apellidos: Mi primer compañero respondió “Schanzenbach”, después seguía “Gross”, “Elsesser”, “Khin”… Me tocaba a mí y me dice, y usted? “Troncosovich” le contesté. Claro, era puros alemanes y yo Troncoso…

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.