Historias y relatos de los clubes de Crespo: Hoy, Mario Santillán, toda una vida colaborando con Sarmiento. “Es mi segundo hogar”

En el ciclo de entrevistas de El Observador con historias y relatos de protagonistas de las instituciones de Crespo, esta semana dialogamos con un histórico dirigente y actual colaborador del Club Sarmiento, Mario Santillán, quien desde los 13 años, que empezó a vestir la camiseta roja como jugador, siempre estuvo ligado al Decano, ayudando desde diferentes lugares y por supuesto, sin pedir nada a cambio. Hoy, con 85 años, lo sigue haciendo: “Voy y pinto los postes del alambrado olímpico, las tribunas, me gusta ayudar. Me siento feliz de pertenecer a Sarmiento. Quisiera hacer más, pero los años van pasando y no se puede hacer lo que uno quiere” contó en el inicio de una distendida y emotiva charla con este medio.

“El que me llevó a jugar a Sarmiento fue Don César Bione, una gran persona que hizo mucho por Sarmiento. Hasta los 28 años, que tuve que dejar por una lesión de menisco, representé a este club, que siempre digo, es mi segundo hogar. En los equipos que integré, tuve como compañeros a Enzo Mlldenberger (arquero), Luis Torresín, Daniel Trembecky, Andrés Ayala, el Sargento Quiroga, Britos, Arrúa, Geist, López y tantos otros… Eran épocas muy difíciles, no había muchos recursos. Siempre recuerdo como anécdota, que Don César Bione pedía cenizas de la Panadería de Quesada y de La Esmeralda y con eso, marcábamos la cancha”. No había fondos para las clásicas líneas con cal, rememora.

Ya alejado del fútbol, después continuó como dirigente, llegando a ser 2 veces presidente, gestiones que inició en 1993 y 2000. “Sigo estando en el club, voy a ver los partidos…” expresó Mario, quien volvió a elogiar a Don Bione por el trabajo y gestiones que realizó, por ejemplo, para que Sarmiento cuente con el terreno donde tiene su campo de deportes.

Entre los jugadores que pasaron por el “Rojo”, no duda en reconocer que “el mejor que vi fue ‘Palito’ Correa, un muchacho que estaba haciendo el servicio militar en Crespo y que después jugó en Colón de Santa Fe, Rosario Central, Atlanta y fútbol de Colombia. Además de un muy buen futbolista, una gran persona. Hace unos años estuvo en la ciudad, porque le mostró al hijo y a la señora el lugar donde había hecho el servicio militar y la cancha de Sarmiento, donde había jugado…”.

Para cerrar, rescatamos un lindo momento que se vivió en la última edición de la Fiesta del Pollo que organiza cada año el Club, donde ocasionalmente Mario ganó uno de los tantos premios que se sortearon en la noche. Fue invitado a recibirlo y con su cansino andar hacia el escenario, los presentes pudimos ver como recibió una verdadera (y merecida) ovación. Una clara demostración del cariño que los simpatizantes de Sarmiento y de la comunidad deportiva en general le tienen a este apasionando y veterano dirigente. “Es lo que uno va cosechando por lo que hizo, como lo han hecho tantos sarmientistas de alma, que han puesto su granito de arena para que este club esté como está ahora. Me siento orgulloso de cómo sigue creciendo”.

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