Realizan ensayos para probar el riego por goteo subterráneo

riego goteoSegún la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, la agricultura consume el 70% del agua dulce del mundo. En este sentido, el desafío es ser eficientes en su uso y producir más, con menos agua. Por esto, técnicos del INTA incorporaron la temática del riego por goteo subterráneo, una tecnología que permite maximizar el uso del líquido elemento en el lote.

Aquiles Salinas, especialista en riego del INTA, destacó que “cada milímetro de agua que el productor aplica a un cultivo, debe ser con la máxima eficiencia posible, debido a que no sólo ahorra dinero, sino que además, realiza un uso racional de los acuíferos”, expresó.

En general e independiente si el sistema de riego es un pívot, cañón, aspersión o goteo subterráneo, la aplicación de agua, le permite al productor reducir los riesgos de la variabilidad climática, lo que significa mayor estabilidad a la empresa agropecuaria.

Si bien la tecnología de riego subterráneo no es nueva, su aplicación en cultivos extensivos como soja, trigo y maíz y en un sistema de siembra directa, plantea un nuevo desafío para la agricultura. “Nuestra intención no es desarrollar un sistema superador a lo que existe”, dijo Salinas y agregó: “Buscamos alternativas que puedan adaptarse a diferentes ambientes y circunstancias”.

Los primeros ensayos realizados en el INTA Manfredi, buscan determinar a campo, los resultados que se obtuvieron en laboratorio: el riego subterráneo tiene una eficiencia superior al 90% en el uso del agua, sumado a que no requiere grandes caudales y estabiliza los rindes de cereales y oleaginosas.

Salinas señaló que “el sistema se entierra unos 25 a 30 centímetros bajo la superficie y permite administrar los riegos con láminas menores, pero con más frecuencia a lo largo del ciclo”.

Como la gota de agua se deposita bajo tierra, se reduce al máximo las pérdidas por problemas de viento (deriva), temperatura (evaporación directa), interferencias de canopias de cultivo o cualquier impedimento climático. “Otra de las ventajas, es que se puede llegar a regar el 100% del lote, independiente de su forma, si la disponibilidad de agua y el desarrollo del proyecto fueron adecuados”, indicó.

El riego subterráneo, en los estudios del INTA, está todavía en vías de investigación. “Por el momento, lo estamos implementando en 12 hectáreas, en lotes con rotación clásica de trigo-soja-maíz. Vamos a ampliar la superficie e incorporar forrajeras, básicamente alfalfa y raigrás. A partir de los primeros resultados, podremos aportar información para definir cuál es la mejor distancia de distribución de las mangueras en función del caudal y ver cómo se desempeñan los cultivos” indicó el profesional.