R. del Tala: Joven habría fallecido por negarse a recibir tratamientos médicos. Explicaciones de su madre

anorexiaRosario del Tala se enlutó, cuando se dio a conocer la triste noticia sobre la muerte de una joven de 18 años, con problemas de anorexia. Falleció el viernes 14 de junio, luego de no recibir la correspondiente atención médica por la aparente negativa de parte de su círculo familiar, que no habría aceptado procedimientos médicos invasivos de ninguna índole, para poder llevar a cabo un tratamiento que le permita revertir el cuadro que se venía agravando hace mas de dos meses.

Dos meses atrás, mediante un oficio judicial, y a pedido del padre de la chica, se logró internarla en el Hospital San Roque de la localidad, pero no se pudo avanzar, porque los familiares maternos, la habrían sacado sin poder recibir atención médica alguna.

Semanas después otro oficio, obligó a ser internada, y someterla para recibir la correspondiente atención, en el hospital de salud mental Luis Ellerman, donde tampoco se logró, ya que la joven con ayuda de la madre, se habría fugado.

El viernes, la Jefatura Departamental recibió un llamado, manifestando que la joven se encontraba descompuesta. Inmediatamente se dispuso la presencia del médico policial quien al llegar al domicilio, constató que la joven se encontraba sin vida, consignó El Once. Todo lo que se intentó hacer, fue en vano, ya era demasiado tarde.

La joven, sus hermanas y madre pertenecerían a un grupo religioso y decían tener contacto directo con Dios, lo que les impedía cualquier transfusión de sangre u otras acciones médicas.

A través de Facebook, la mamá de la joven publicó este domingo 16 de junio una Carta Pública, agradeciendo “a Samuel Roskín por permitir ejercer la ley con toda libertad de los derechos individuales de las personas, por la cual a mi hija María Antonella se los quisieron quitar; permitiéndole hacer su voluntad, ya que ella permaneció firme en su fe hasta el momento de su partida; quiero agradecer a la Señora Cecilia Campostrini y a la Jueza Elina y a todos los que de sincero corazón se preocuparon por mi hija; más allá que no entiendan de esta fe y también agradecer a todos aquellos que nos acompañan en nuestro dolor. Pues nuestra fe no está fundada en sabiduría del hombre sino en el poder de Dios; la ciencia de lo alto que sana, que libra al hombre y limpia el pecado en Cristo. Jesús es el que da la vida; si quiere la extiende, la acorta y también la puede quitar. Todos tenemos el día y la hora señalado de nuestra partida. Nosotros hasta el último instante de su vida teníamos la fe que ella sería restaurada, como en otras circunstancias el Señor la había librado de esquizofrenia y trombosis. Pero la voluntad del Señor no fue la del anhelo de nuestro corazón sino que ella tenía que partir. Nosotros no morimos sino que dormimos en Jesús; esa es nuestra fe en la que hemos creído y creemos. Por eso, su partida es un corto tiempo, la vamos a extrañar, la vamos a llorar, pero sabemos que en el fin de los días que ya se acerca, cuando Jesús venga en la nubes del cielo con vos de arcángel y con trompeta de Dios, levantará a los que duermen en él y los que estemos con vida seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos; y ahí el señor enjuagará toda lágrima de nuestros ojos y no habrá más llanto ni dolor; la muerte no existirá más porque las cosas viejas pasaron y están hechas todas nuevas; entonces se cumplirá la palabra que dice: ¡Oh muerte dónde está tu sepulcro! ¿Dónde está tu aguijón? Y por el pecado viene la muerte en el hombre; por eso vino Jesús en carne para quitar el pecado de la humanidad y tenga verdadera vida en él; por ello los que lo recibimos de verdadero corazón, nos arrepentimos de nuestras maldades y pecados y nos bautizamos naciendo del agua, sepultados en el bautismo en el nombre de Cristo Jesús para el perdón de los pecados; recibimos el Don del Espíritu Santo que es Cristo que viene a morar en nosotros; el que no tiene a Cristo no es de él. Nuestro Dios nos enseñó que debemos amar hasta nuestros enemigos y bendecir a los que nos aborrecen porque es palabra de Señor. Sin otro particular los saludamos yo; con toda mi familia con la paz del Dios vivo; del Dios de Israel y ahora también de nosotros los gentiles y de su hijo nuestro Señor Jesucristo. Amén”.