Quedó embarazada tras diagnosticarle un cáncer y realizarse un retrasplante de tejido ovárico

cirugíaUn equipo argentino aplicó la técnica en una paciente de 36 años que había sufrido un cáncer y criopreservó fragmentos del ovario antes de la quimioterapia y la mujer pudo quedar embarazada.

No existen antecedentes en América Latina de una concepción con un retrasplante de tejido ovárico y es también el 25° caso en el mundo con esa técnica en mujeres que optaron por congelar pequeños fragmentos del ovario para preservar su fertilidad después de que les diagnosticaron un cáncer.

“Me dicen, los médicos, que es algo científicamente importante. Para mí, es muy importante porque es mi embarazo, el que tanto buscamos con Fernando. Ojalá sirva para ayudar a más mujeres que lo necesiten como yo”, dice la futura mamá, Rita, con cinco meses y una semana de gestación”, quien ya sabe que será varón y se llamará Franco.

El primer intento había fallado. Ese proceso, que comenzó en 2009, duró tres años e incluyó seis intentos con dos técnicas de fertilización asistida, más y menos complejas. Este año, el médico de Rita, doctor Fabián Lorenzo, planificó un segundo trasplante. Lo realizó en marzo, antes de que la pareja se fuera de vacaciones. A su regreso, la paciente había recuperado la función ovárica. Se optó, entonces, por una nueva inseminación intrauterina, un método de baja complejidad.

A fines de mayo llegó la buena noticia y “al final fue todo muy rápido”, dice ella, que tiene 36 años y es contadora. A los 13 días de la inseminación, se hizo un test casero de embarazo y dio positivo.

Es también, como dicen sus médicos, un segundo milagro en su vida. “El primero fue haberse recuperado de un cáncer altamente mortal. Ya lleva siete años libre de enfermedad, así que estamos todos muy contentos”, dice Lorenzo, especialista en medicina reproductiva y endoscopia ginecológica.

La noticia llega a dos meses de la sanción de la ley de reproducción asistida, que contempla la cobertura de las técnicas necesarias para preservar la fertilidad en los pacientes oncológicos, en los que la enfermedad y el tratamiento puedan poner en riesgo la posibilidad futura de tener hijos. La criopreservación de muestras de semen, tejido ovárico, óvulos o embriones cuesta entre 8000 y 12.000 pesos, más una tarifa de entre 120 y 150 pesos por mes hasta su uso.

Rita tenía 28 años en 2004, cuando le diagnosticaron un tumor de Askin, que es muy agresivo y afecta los tejidos del tórax. Debieron extirparle cuatro costillas izquierdas. Antes de empezar la quimioterapia, optó por hacer algo para preservar su fertilidad: decidió criopreservar tejido ovárico. Estaba de novia y el futuro era tan incierto que las decisiones las tomaba en horas.

“Todo fue de casualidad. No entendía bien lo que pasaba -recuerda-. No sabía que la quimio afectaba la fertilidad. La oncóloga me dijo que podía consultar en una clínica especializada, pero que igual me iban a aplicar una inyección para proteger la zona. Ese día, consulté en otro centro [Halitus] y el doctor [Sergio] Pasqualini me explicó cuáles eran los riesgos de la quimioterapia, que yo tenía que empezar en tres días. Me comentó que existía la criopreservación, que era un procedimiento experimental”.