Por qué debemos alimentarnos también con cereales y legumbres

imagesEl Departamento de Nutrición del Sanatorio Adventista del Plata, organiza para los días miércoles 17 y 24 de julio próximo, talleres gratuitos, de libre acceso, coordinados por profesionales que abordarán 2 importantes temáticas: “Cereales y legumbres” en la primera jornada y “Alimentos para celíacos” en la segunda. Se realizarán en la Sala Habenicht de dicho centro de salud en Ldor. San Martín, de 11.00 a 12.00 y ambas contarán con asistencia teórica y práctica. Respecto a la capacitación que tendrá lugar la semana próxima, especialistas del área organizadora señalaron que los cereales son grandes aliados de la buena alimentación e indicaron como indispensables para cualquier dieta responsable, la cebada, avena, maíz y quinoa, entre otros. Asimismo, dieron a conocer algunas de las propiedades de estos alimentos:

Cebada: tienen una composición muy similar a la del trigo, concentrando incluso un mayor porcentaje de proteínas. La proporción de gluten es menor, por eso los panes hechos con cebada son más compactos y menos esponjosos que los elaborados con trigo. El hidrato de carbono que compone la cebada es el almidón, por lo que una dosis diaria aporta vitaminas B1 y B2, ácido fólico, colina y vitamina K. Es considerada un alimento ideal para quienes atraviesan situaciones carenciales y para lograr un óptimo proceso de crecimiento, ya que es rica en minerales. Aunque es pobre en calcio, posee otras sustancias benéficas e incluso protectoras del cáncer.

El consumo de cebada es habitualmente recomendado a pacientes con cistitis, afecciones pulmonares, acidez estomacal, anemia, osteoporosis, rigidez articular, edemas, debilidad, diabetes, depresión, ansiedad, estrés y se prescribe para 2 grandes momentos de la vida de una mujer: el período de lactancia y la menopausia, ya que tiene un efecto estrogénico.

Su uso en la cocina está ligado a guisos, sopas, ensaladas y toda clase de preparaciones en las que pueda sustituir al arroz. La cocción base del grano resulta más eficiente si se realiza un remojo previo, de entre 10 a 12 horas, colocando 3 ó 4 tazas de agua por cada taza de cereal. Después, el tiempo de cocción oscila entre los 45 y 60 minutos, según si se trata de grano mondado o perlado. También el mercado ofrece la cebada en forma de malta, con el grano tostado y molido, para prepara una infusión tipo café. Y el modo más clásico, es encontrarla como harina, con alta calidad proteica.

Avena: de los 8 aminoácidos necesarios para la vida, la avena contiene 6, por eso si se la combina con leche de vaca o de soja, se obtiene la dosis completa. Proporciona energía durante varias horas después de haberla absorbido y aporta entre otras cosas, vitamina E, B1, B2, B3, D, calcio, potasio, sodio, hierro, magnesio, cobre y zinc. Por su riqueza en fósforo es un alimento muy conveniente para mejorar y mantener dinámica la actividad cerebral y por su contenido en azufre, es útil en los problemas de la piel y la fragilidad de las uñas.

Es muy recomendada para personas con bajo peso, deportistas, estudiantes o personas con trabajo intelectual elevado, que en ciertos estadíos suelen presentar debilidad, cansancio o signos de agotamiento. Posee propiedades digestivas, mejorando sustancialmente los síntomas de acidez estomacal, gastritis, úlcera, constipación, diarreas, disfunciones hepáticas y biliares. También previene la formación de caries dental y actúa remineralizando los huesos. Diversos estudios han confirmado que es eficaz contra ciertos tipos de cáncer, principalmente de colon, por su efecto antioxidante.

Se la puede consumir con leche de vaca, de soja, agua, caldo de verduras o con frutas. Es combinable con carne y harinas, añadiéndose en preparaciones como albóndigas, panes o galletitas.

Maíz: es muy rico en hidratos de carbono, con una importante cantidad de almidón, lo cual provoca saciedad al ingerirlo. De la grasa del maíz se extrae el aceite, muy nutritivo y adecuado para disminuir el colesterol. Es recomendable comerlo combinado con otros alimentos que lo contengan, como las legumbres o semillas de girasol, para incorporar proteínas en forma más completa. Tiene la particularidad de no contener gluten, por lo tanto puede ser muy bien utilizado por las personas celíacas.

El grano amarillo es muy rico en vitamina A y en cualquiera de sus variedades, concentra vitamina E y B1, potasio, fósforo, magnesio y hierro. Es una buena fuente de fibra, lo cual disminuye los problemas intestinales. El maíz puede ser utilizado como diurético, porque aumenta la cantidad de orina. Controla trastornos renales e infecciones, como cistitis e inflamaciones de la vejiga y si se usan sus barbas en forma de infusión, se logra una excelente limpieza de las vías urinarias. También se usa para disminuir la producción de leche materna en el proceso de destete.

Quinoa: contiene más proteína que cualquier otro grano. La proteína de la Quinoa es de una extraordinaria calidad, por ser muy completa. Proporciona también fibra, almidón, azúcares, grasas, minerales como fósforo, hierro y calcio y vitaminas C, B1 y B2.

cerealesLas legumbres

Las legumbres son el otro gran eje del primer taller, sobre las cuales los nutricionistas han señalado que “son bastante parecidas entre ellas en cuanto a su composición de nutrientes, a excepción del maní y la soja. Las variedades de legumbres consumidas habitualmente, tienen un importante contenido en proteínas, con una buena proporción de aminoácidos esenciales. De hecho, constituyen un grupo especial dentro de los alimentos de origen vegetal, comparables a los cereales, con los que se complementan. La cantidad de hidratos de carbono en las legumbres es de un 60 %, siendo una cantidad más que considerable para mantener el aporte calórico. Son una fuente rica de fibra dietética también, ya que los hidratos de carbono complejos, como la celulosa, forman parte de la estructura de la pared celular de los vegetales, que no son absorbidos por el aparato digestivo”.

La ingesta de legumbres está indicada de manera preventiva a pacientes propensos a desarrollar obesidad, diabetes, estreñimiento, diverticulitis y cáncer de colon.

A modo de consejo culinario, desde el Departamento de Nutrición del SAP, indicaron: “Ponerlas en remojo unas 12 horas antes de su cocción, con agua pura, sin añadirle sal ni bicarbonato, porque ralentiza el ablandamiento y altera el sabor. Los condimentos se deben aplicar a último momento, para evitar que las pieles se endurezcan”.