Lo que se debe conocer para evitar la muerte por ataques cardíacos

ataquesSegún estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, en nuestro país uno de cada 10 argentinos muere a causa de muerte súbita y un 20% de la población sana, desconoce que puede morir por esta causa. Por lo tanto, es sumamente importante realizar un buen diagnóstico en base a factores de riesgo que permitan reducir las posibilidades de sufrir de este tipo de ataques.

Hay que recordar que la muerte súbita es la resultante de una pérdida abrupta de la función cardíaca. El tiempo y la forma son inesperados y se produce en menos de una hora, luego del inicio de los síntomas. El funcionamiento del corazón se interrumpe bruscamente y sin aviso previo y cuando esto ocurre, el corazón ya no es capaz de bombear sangre al cerebro y al resto del organismo, produciendo en la mayoría de los casos, el fallecimiento casi inmediato de la persona.

Este grave inconveniente de salud, puede afectar a personas de cualquier edad, sexo y estado físico y no necesariamente está asociada a enfermedades cardíacas previas. Esta semana, el Dr. Daniel Sione, en diálogo con El Observador expresó que “en invierno, aumenta la cantidad de personas que tienen un infarto o un accidente cerebrovascular, ya que bajan las temperaturas, lo que descompensa en primer orden, una patología cardiovascular base, que es la hipertensión arterial. De cada 100 personas, 50 son hipertensos”.

El profesional mencionó que “mi experiencia me ha llevado a decir que hay una franja, entre los 50 y 60 años, donde aparece la mayoría de las enfermedades de las personas y son las que definen el futuro de las mismas en cuanto a su salud. Entonces, siempre es importante hacerse los chequeos en esa edad, porque la hipertensión por ejemplo, que se transmite por carga genética, aparece después de los 50. Los pacientes que consultan a los médicos pueden ser tratados y evitar complicaciones en una época temprana de la vida. Uno trata de evitarles a las personas estas situaciones y si ocurre algo, que sea lo más tardío posible. Hoy el promedio de vida se está estirando, los hombres llegan a los 71 años y medio y las mujeres, a los 75 y dentro de unos años, seguramente esa cifra va a aumentar, por las medidas preventivas, por el desarrollo de la medicina y el conocimiento de los médicos”.

Sione recordó que “en época de mucho frío, en los pacientes hipertensos la presión tiende a aumentar y es conveniente que consulten rápidamente a un médico. Aquellos que han tenido un cuadro de infarto, deben tener más cuidado y ante cualquier síntoma que aparezca, tienen que concurrir a su médico para que lo evalúe. Hoy en día se sabe cómo se producen distintos tipos de enfermedades, mejoró la aparatología, hay un importante aporte de los medicamentos, con los cuales se puede tratar un problema vascular. Antes, cuando aparecía este problema, se estaba condenado al fracaso”.

El médico manifestó que “un ataque, le dice a uno que tiene algo y lo que hay que hacer es estudiarlo, porque puede ser una simple baja de presión y pérdida de conocimiento, puede ser un infarto o un accidente cerebro vascular… Desde que empieza el problema hasta que viene un infarto agudo, pasan minutos, horas y hasta días, pero se van teniendo señales. Muchos dicen, ‘me empezó a doler el pecho o a faltar el aire’ y en esos casos, inmediatamente hay que consultar a un médico. No se puede esperar una semana para ser atendido”.

El Dr. Fernando Scazzuzo, especialista del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, remarcó que existen en la actualidad diversas evaluaciones y estudios orientativos que permiten saber con anticipación si una persona presenta factores de riesgo de sufrir un ataque cardiovascular. “A partir de los resultados de diagnósticos y estudios realizados por profesionales capacitados, se puede realizar una estratificación de los niveles de riesgo. Esta estratificación es útil para identificar pacientes con elevado riesgo de sufrir estos eventos y nos permite tomar decisiones sobre los tratamientos específicos a seguir para cada uno de ellos”, explicó Scazzuzo. Los factores de riesgo que hay que tomar en cuenta a la hora de detectar una tendencia a sufrir de muerte súbita son: antecedentes de muerte súbita en la familia, infartos previos, insuficiencias cardíacas, diabetes, colesterol alto, hipertensión, obesidad y tabaquismo. Con estudios orientativos (electrocardiogramas, ecocardiogramas y holters) se puede detectar si una persona es propensa a sufrir estos ataques. Y en los pacientes con riesgo, el tratamiento puede variar entre el control de los factores que puedan desencadenar enfermedades cardiovasculares (dejar de fumar, hacer ejercicio, controlar el peso y realizar una dieta saludable, entre otros), el suministro de medicamentos antiarrítmicos, implantes de aparatos desfibriladores (dispositivo que se implanta bajo la piel y automáticamente monitorea y analiza el ritmo cardíaco y puede estimular mediante choques eléctricos en casos de taquicardia o fibrilación ventricular, restableciendo el ritmo normal del corazón) e intervenciones quirúrgicas (las ablaciones con catéter por radiofrecuencia, técnica que se utiliza para destruir pequeñas zonas del músculo cardíaco que originan las arritmias y que generalmente se usa ayudante de los desfibriladores). De 567 hombres que sufrieron un paro cardiaco fuera del hospital, el 53% tuvo síntomas previos. En casi el 80% de los casos, esas señales se produjeron entre cuatro semanas y una hora antes del evento. ¿Qué sintieron? El síntoma más llamativo fue el dolor de pecho (experimentado por el 56% de los participantes), seguido por falta de aire o dificultad para respirar (13%) y mareos, desmayos o palpitaciones (4%). La mayoría de los hombres tenían alguna enfermedad en las arterias del corazón, pero sólo alrededor de la mitad de ellos habían recibido atención médica por esa causa antes del paro cardíaco.