Familias que luchan pero siguen adelante. Esta semana la historia de Marta de Ferreyra

Cantero Marta [1600x1200]El Observador sigue publicando desde hace varios años, historias de vida de familias que fueron y son ejemplo de constancia, esfuerzo y sacrificio y que se transforman, para muchos de nosotros, en verdaderas lecciones de vida. Esta semana hacemos referencia a Marta Canteros de Ferreyra (65 años), quien recientemente perdió a su esposo y que en años anteriores, en 2 accidentes de tránsito, se quedó sin 2 de sus hijos.

Casada con Luis Pedro Ferreyra, tuvo 10 hijos: Marta (falleció en un choque cuando tenía 22 años), Luis (murió trágicamente con 26 años), más Claudia, Darío, los mellizos Miguel y Oscar, Carlos, Cristina, Esteban y Ariel. Desde hace 2 años y medio quedó viuda y con el amor de sus hijos, lucha para salir adelante, a pesar de los duros golpes que la vida le dio. “Para una mamá, los hijos son lo más grande que hay y perderlos, es el dolor más grande que pueda existir” dijo la mujer. Recordó que “fue un momento de mucho sufrimiento para la familia, cuando falleció mi hija mayor, ‘Martita’, quien tuvo un accidente en Buenos Aires. Fue durante una sublevación de carapintadas (militares), en 1990. Un tanque de guerra que circulaba por la calle, chocó a un colectivo en el que iba ella con su esposo. Hacía 15 días que estaba casada por civil. Yo tuve como un presentimiento esa tarde, cuando veo el choque del colectivo por televisión, me sentí mal y le decía a mi vecina ‘no sé cómo comunicarme con Marta, porque estoy preocupada’. Ella se estaba por recibir de radióloga y estaba haciendo prácticas en un hospital de San Isidro y temía por la vida de mi hija. Todos me tranquilizaban y me decían que habiendo tanta gente en Buenos Aires, justo le va a tocar a ella y… le pasó. A las 2 de la madrugada, vino un policía a avisarnos lo que había ocurrido. El accidente fue el 3 de diciembre de 1990, estuvieron internados con su marido en un hospital en grave estado, pero no pudieron recuperarse y a los pocos días, fallecieron. Fue desesperante, de estar tan lejos y de no poder estar con ella. Mi hijo Luis, mi hermana y un sobrino viajaron a Buenos Aires, pero había muchos problemas para circular, se habían volado puentes y demás… Hacía 2 semanas que ‘Martita’ había estado en Crespo, se había venido a probar el vestido de novia porque se estaba por casar por Iglesia en Crespo. Ya tenía todo listo para la boda”.

Todavía con las heridas sin cicatrizar, Marta de Ferreyra y su familia tuvieron otro duro golpe, con la muerte de su hijo Luis, a quien recuerda con mucho amor. “Él tenía mucha pasión por las motos y se compró una muy grande. No había muchas de esa cilindrada en Crespo y con la misma, tuvo un accidente en calle Otto Sagemüller, en la parte posterior del Colegio Sagrado Corazón. Era un día de lluvia, no pudo controlar la moto y chocó contra el paragolpe de una camioneta. Fue en los últimos días de agosto de 1994 y murió el 4 de septiembre. Al lado de su cama quedaron los 2 cascos. En el momento del accidente, no los llevaba puesto y le costó la vida”.

Sobre cómo reacomodó su vida, Marta dijo que “con todo el dolor, una tiene que salir adelante, fundamentalmente por los demás hijos y ahora, por los nietos también. En cada reunión que hacemos de la familia, siempre está la ausencia de mis 2 hijos que no están. Sin dudas que las fiestas ya no son iguales. Es una tristeza que por lo menos yo, voy a llevar hasta los últimos días de mi vida, pero siempre pienso que Dios me está dando las fuerzas, porque hay que seguir. En esos momentos me acuerdo de otras madres que han tenido que pasar por una situación similar, de perder a un hijo… Solamente nosotras sabemos lo que se siente”.