Este domingo, Bomberos Voluntarios festejan su día

BomberosParadójicamente, el bombero voluntario es quien apaga el fuego, pero dicen que jamás se extingue en su interior la llama de la solidaridad, ese ímpetu por ayudar a otros ante la adversidad. A muchos vecinos las sirenas le causan temor. A otros adrenalina. Pero la mayoría espera expectante saber qué pasó. Sin embargo, para un bombero, ese ulular demarca el inicio de un accionar inmediato y responsable. Es el aviso de que el destino de alguna vida puede estar en sus manos. Este domingo 2 de junio, se celebra el Día Nacional del Bombero Voluntario. A nivel local, los Bomberos Voluntarios “Centenario de Crespo”, cuentan con una dotación de 26 activos y 3 personas en reserva, que son convocados cuando las urgencias tornan indispensable su presencia. Disponen de un amplio cuartel, modelo para muchas ciudades y un completo parque automotor, que consta de 2 autobombas de gran capacidad, una autobomba 350 con la que se concurre a los accidentes, 2 cisternas y un camión para traslado de efectivos.

P1270607Para destacar esta loable tarea, esta semana El Observador, entrevistó a Sadi Santiago Jumilla, quien es voluntario desde hace 25 años y está proyectando retirarse de la actividad, sobre lo cual comentó: “Siempre me gustó y lo hice con ganas, pero creo que ya mi misión está cumplida. Todo lo que pude hacer y dar, lo hice”. Recordó que entre los años 1987 y 1988, nació con fuerza en la ciudad el interés por crear la institución y de allí surgió su incorporación: “Una persona que ya falleció, estaba buscando gente para formar el Cuerpo de Bomberos y me anoté. No teníamos experiencia, pero sí muchas ganas. Me aceptaron y hasta hoy, nunca abandoné. A lo largo de los 25 años hemos hecho cursos por cantidad. Al principio venía un instructor de Paraná y nos daba las primeras cátedras, fuimos tomando noción y aprendiendo, hasta que fuimos al autódromo de San Jorge, para hacer una buena práctica”.

Bomberos CrespoBomberos voluntarios intervienen en incendios, accidentes de tránsito, rescates en agua y altura, evacuaciones, entre otras emergencias que se suscitan por condiciones naturales o impericias del hombre. A cada uno de estos actores un mismo hecho los afecta e impacta de manera distinta, cuestión sobre la que Jumilla señaló: “Tengo muchos compañeros que se impresionan cuando hay fallecidos y demás, pero esas imágenes a mí nunca me perturbaron. Pase lo que pase, siempre volví a casa y como y duermo sin problemas. De todas maneras para realmente ser útil, uno tiene que ser consciente de lo que puede hacer y de lo que no es capaz de lograr. Yo nunca me puse el equipo autónomo para entrar a un lugar cerrado que se haya incendiado y si me decían que había heridos o fallecidos, yo iba adelante, pero tampoco nunca rescaté a nadie en el agua, porque le tengo terror. Cada uno tiene que ayudar en las cosas en las que es bueno y puede actuar con calma y responsablemente”. Para Jumilla y casi para la mayoría de los que formaban parte de unidades vinculadas a la Defensa Civil en la década del ’90, la caída de un avión de la Fuerza Aérea Argentina, en cercanías a Racedo, fue el siniestro más fuerte en el listado de anécdotas: “Nunca pensé que iba a tener que estar frente a eso. Incluso cuando subí a la autobomba, pregunté a dónde íbamos y cuando me dijeron, no tomaba real dimensión hasta que llegué. Vi tantas ambulancias, patrulleros, gente quemada, herida, otros muertos. Es para no olvidárselo por el resto de la vida”.

Estos servidores a la comunidad, van cosechando afectos a lo largo del desempeño de sus funciones. “Hay gestos o palabras que a uno le hacen notar la dimensión de lo que hace. Hay una persona que donde me ve, me abraza y llora. Se había quemado una persona querida por él dentro de una casa. Entré enseguida a verla, pero ya era tarde. Hice lo que pude y si bien el final no fue lo que hubiésemos deseado, de todas maneras, él siempre me agradece”, contó el bombero crespense.

Cuartel-Bomberos-Voluntarios-CrespoJumilla resumió al ambiente de camaradería que existe en los cuarteles diciendo: “Somos una gran familia. Con todos tengo buena relación y con sus respectivas familias también. En tantos años, uno llega a compartir todo en el cuartel. Hacerse buenos compañeros unos de otros hace que todo sea más fácil. Siempre recomendaría a quien pueda, que si tiene la vocación y lo puede hacer, que sea bombero. No se gana nada, pero la satisfacción del agradecimiento de la gente es impagable. De a poco se va logrando el crecimiento de Bomberos y si todos trabajan unidos, será aún mejor. Los que empiezan pueden haber estudiado más, pero la experiencia llega cada vez que pasa algo y está bueno intercambiar ambas cosas entre todos”. En ese sentido también sostuvo que los tiempos han cambiado y que las comisiones han ido tornando más sencillo y llevadero el trabajo: “Ahora están las herramientas y los móviles que se necesitan. Hay más comunicación y entonces se llega más rápido a los incendios, porque antes no teníamos nada más que la sirena que se tocaba desde donde está actualmente la comisaría. Nos convocábamos sin saber de qué se trataba”.

Finalmente, el voluntario indicó que tras tomarse un descanso, le interesaría formar parte de la comisión y con esa intención de seguir vinculado a la entidad, agregó: “Ojalá que a nivel provincial pronto se mejoren las condiciones de esta tarea. En los 25 años que estuve, muchas veces llegaban muchachos que no tenían mutual para atenderse ellos o sus hijos y no es justo. Incluso por si les pasara algo en un hecho, sería bueno que puedan dejarles una ayuda económica a sus familias. Siempre se dice que se va a hacer, pero las decisiones nunca se terminan de tomar”.

A modo de agasajo, este domingo 2 de junio, quienes integran el cuartel local y la asociación, compartirán un almuerzo de camaradería junto a sus familiares.