El Negro Sosa y los laureles que supo conseguir

Deporte 1083 tapa [web]Hay jugadores dentro de nuestro fútbol regional que reúnen aspectos indiscutibles al momento de definirlos. Conceptos irrefutables a la hora de analizarlos. Existen aquellos que resultan delanteros de potencia, grandes goleadores. Otros que son rápidos, verticales, con un cambio de ritmo demoledor. Unos que se destacan como tiempistas, con buena ubicación en el campo y que saben leer el partido. También hay pocos que se pueden definir como de gran personalidad, con buen salto, marca firme, voz de mando dentro del campo, líder en el vestuario y ganador.

Sobre la última descripción recostamos a nuestro invitado: Marcelo Sosa, el Negro. El tipo que después de 23 años de carrera detrás de la pelota, decidió poner un punto y aparte dentro de su relación con el deporte. No es “punto final” porque su amor por la pelota seguirá latiendo, es tanta la pasión que en él ha despertado el fútbol, que no puede despegarse fácilmente.

Sentado mano a mano con El Observador Deportivo, durante dos horas y media de charla, recorrió su trayectoria. Campeón con Atlético Paraná en Liga y en el ascenso, con Universitario, Viale FBC y Atl. María Grande en Paraná Campaña, supo lucir las casacas de Ferro de Concordia, Dock Sud y Defensores Unidos de Zárate. También anduvo por Santa Fe y Paraguay. Habló de su amor por Diamantino, el club que siempre lo recibió con los brazos abiertos, su experiencia en Colón de Santa Fe donde formó una gran amistad con Hugo Ibarra. Estaba para integrar el plantel de Primera A que recién había ascendido, pero un tal Profe Córdoba le frenó la ilusión.

1 [web]Conozca a un ganador nato, su relación con la política, el afecto con Rolando Barrera, los cruces con Edgardo Cervilla, lo duro de la B Metropolitana, los árbitros, sus equipos, las razones de haber jugado hasta los 39 años, sus conquistas más importantes y la huella que dejó en la historia del fútbol entrerriano.

– De muy pibe te fuiste a Santa Fe.

– Arranqué en Atl. Diamantino hasta marzo del 90. Con 15 años ya había debutado en Primera. Luego me fui a las inferiores de Unión de Santa Fe. Fue una prueba organizada por Carlos Trullet quien trabajaba en las inferiores del club y había observado jugadores en Paraná, Diamante y zona. Allí estuve desde el 90/91 hasta mediados del 92. En ese momento un hombre de Victoria de apellido Graizzaro, me llevó a Rosario Central.

– ¿A otra prueba?

– Directamente a quedarme en Central. Me habían visto jugar. Estaban como técnicos Coco Pascuttini (José) y Landucci (Ángel). Lo que pedía es que me dieran pensión, un lugar donde dormir y comida. Me fui para Central con 17 años.

– ¿Las pensiones en aquellos días estaban bien?

– En Central sí. Había dos pensiones. En una estaban los chicos de AFA. Estaban pibes que después trascendieron como Maxi Cuberas y Petaco Carbonari. En otra se hospedaban los de Liga. El club estaba muy bien en cuanto a infraestructura. Yo jugaba en 6ª de AFA y 4ª Especial de Liga. Me quedé un año. Cuando estaba por terminar 5º Año en Diamante, me puse de novio. Me quedé en Diamante, querían que volviera a Rosario y mi viejo me dio a elegir lo que fuera mejor para mí. Siempre me respaldó en todas las decisiones y me dio libertad para eso. Entonces opté por continuar jugando en Diamantino durante el 93. Jugué en Primera donde compartí equipo con Caruca Robles (Ariel), intendente de Crespo. Un excelente jugador. Era un delantero exquisito, no tenía fuerza o potencia, sino que era elegante a la hora de jugar. Todavía nos encontramos y recordamos esos tiempos.

2 [web]– ¿Qué clase de jugador eras al principio?

– No tenía un gran físico, fui siempre flaco. Pero lo mío era la garra. No tenía ningún problema en ir al choque.

– ¿Siempre fuiste defensor central?

– No, jugaba de 5. Fui volante hasta cuando jugué en Reserva de Colón.

– ¿Cuándo llegaste a Colón de Santa Fe?

– A mediados del 93 me vio en un partido un coordinador de Colón de apellido Hurtado. Me hablaron para ir a entrenar un par de días a la semana pagándome los pasajes. Entonces viajaba martes y jueves. Entrenaba con el plantel profesional de Colón y mientras tanto jugaba con Diamantino en la Liga. En enero del 94 me fui a la pretemporada en Paraná con el plantel de Primera. El DT era Ildo Maneiro, quien después se fue y asumió el cargo Nelson Chabay que logró el ascenso a la A en 1995.

– Te diste el lujo de conocerlo a Hugo Ibarra.

– Con Hugo vivíamos juntos en la pensión. Nos hicimos muy amigos. Cada vez que nos hemos encontrado nos matamos de risa de esa época. Eran tiempos duros, pero luego de unos años esos recuerdos se transforman en lindas anécdotas. Hacíamos algunas locuras de pibes. Los dos somos fanáticos de Boca, recuerdo que en un clásico por las viejas Copas de Oro del verano, estábamos en una habitación y terminado el partido que ganó Boca, agarramos las ollas de la cocina como tambor y las rompimos todas. Al otro día nos mató el profe. Otra…en el verano, como la pensión estaba debajo de las tribunas, nos moríamos de calor. Imaginate todo ese hormigón, directamente se transformaba en un horno, pero un horno de verdad. Era tan insoportable que nos llevábamos los colchones a la zona de los palcos que estaban arriba y nos Deporte 1147 3 equipo paraná [web]quedábamos a dormir ahí, al aire libre. Eran las 6.30 cuando asomaba el sol, levantábamos los colchones y volvíamos a la pensión. Hugo estaba a un paso de debutar en Primera y mientras, vivía con nosotros en la pensión. Un tipazo. Cuando empezó a jugar en Primera, le dieron un departamento y nos llevó a un par que estábamos en la pensión a vivir con él. Un grande.

– ¿Comían bien en la pensión?

– Comíamos una vez por día, después arreglatela. Eran épocas duras. En esos tiempos Vignati (José, presidente de Colón) no le daba mucha importancia a las inferiores.

– ¿Cómo fue eso de que viajaste a Estados Unidos?

– Cuando me ficharon en enero del 94, vieron que yo era de diciembre del 74 y justo estaban armando una selección Sub 19 de Colón que iba a viajar a Estados Unidos. Entonces como me daba la edad, me pusieron en ese combinado. Era para promocionar el Mundial de Estados Unidos. Fuimos en marzo y volvimos a mitad de abril, jugamos en Dallas donde después jugó Argentina ante Bulgaria en el último partido del grupo, en el Estadio Cotton Bowl. Nunca había viajado en avión.

– ¿Te dio miedo?

– Más o menos. Salimos de Sauce Viejo (Santa Fe) a Buenos Aires y me cargaban. “Mirá Negro, vos estabas cuidando vacas y ahora estás volando”, jaja.

3 [web]– ¿Por qué te fuiste de Colón?

– Practicaba con el plantel de Primera pero no llegué a debutar. Estuve en el banco en partidos ante Laferrere y Dep. Italiano. Cuando no había partidos importantes de la B Nacional, jugaba en la Liga. En marzo del 95, Chabay habló conmigo. Me comentó que estaban necesitando un central en Dock Sud que jugaba B Metropolitana y él quería que yo tuviera mayor rodaje. No sabía qué hacer, tenía que decidir, no tenía representantes ni nada por el estilo, siempre me manejé así. Chabay me trató de convencer diciéndome que si la historia seguía bien y lograban el ascenso, yo volvería a Colón porque él me iba a tener en cuenta. En la A iba a haber Reserva, contrato y por lo tanto iba a tener más posibilidades de jugar. A Dock Sud lo dirigía Rodolfo Della Pica y bue…me convencí y me fui a Buenos Aires. Jugué seis meses. Terminó el torneo y me llegó el telegrama de que debía presentarme en Santa Fe para la pretemporada después de que Colón había logrado el ascenso a la A. Estábamos en plena pretemporada y de un día para el otro renunció Chabay. Se había peleado con los dirigentes. Él quería mantener la base del equipo y trabajar con los chicos del club que venían asomando, además de sacar algunos históricos que ya estaban en los últimos años de su carrera. Vignatti no quiso, no acordaron y se fue.

– Agarró el profe Daniel Córdoba.

– Llegó Córdoba con Saralegui, Gorostidi, Toresani y todos sus jugadores… Chau, “a vos no te quiero, a vos tampoco” y varios nos tuvimos que ir. Seis de los que veníamos de abajo, nos quedamos en el camino…

– …sin saber qué hacer.

– Claro. Hugo (Ibarra) me recomendó que lo llamara a Della Pica para ver si sabía de algún club. Hice eso. Lo llamé y me contó que estaba dirigiendo a Defensores de Belgrano y ya con el cupo completo de refuerzos. Pero tenía un amigo (Jorge Franzoni) en Defensores Unidos de Zárate, que estaba buscando un central. Le pedí que me viera en un entrenamiento. ¿Sabés qué me respondió? “No, directamente yo hablo para que arreglen con vos, que te pongan en el plantel y listo”. Fito era un técnico muy respetado en la B Metropolitana y lo que él decía era palabra mayor. Entonces fui, me sumé a un club bárbaro, formidable. El objetivo era mantener la categoría. Sin embargo llegamos a pelear un lugar por el ascenso. Justo fue el año que se reestructuró el fútbol, entonces había más plazas. Anduvimos muy bien. Ascendieron Dep. Italiano (Caruso Lombardi era el DT), Almagro, Temperley, Estudiantes de Caseros y Sarmiento de Junín, después quedamos nosotros, a un paso.

4 [web]– ¿Qué se decía en esos tiempos de Caruso Lombardi?

– Tal cual lo que dicen muchos en la actualidad. Una persona que no era de fiar. En un partido con nosotros, se agarró a trompadas con Franzoni en cancha de Estudiantes de Caseros. Insultaba mucho al jugador rival. En ese partido al 4 nuestro, cada vez que pasaba por delante del banco, le decía barbaridades. Pero insultos bajos, que atacan a las raíces del ser humano. Terminó el primer tiempo y lo fue a buscar. Nos fuimos a las manos entre varios. En Italiano jugaban Mauricio Piersimone, Juan Carlos Kopriva, entre otros.

– Te cambio de tema. ¿Cuándo lo conociste a Urribarri?

– En Defensores estuve un año y medio. Vine a Diamante de vacaciones. Compartí una cena con Raúl Taleb quien en ese momento era diputado. Siempre tuve una buena relación con él por el mundo político. Yo tenía 12 años y ya andaba poniendo pasacalles o afiches con la Juventud Peronista, siempre estuve ligado. En esa cena salió el tema de mi carrera, yo había arreglado de palabra para seguir en Defensores. Estaba que me iba y Taleb me invitó a Paraná para ver un amigo. Ahí lo conocí a Sergio Urribarri que era presidente de la Cámara. Conversamos y me comentó que tenía un equipo en Concordia en el Argentino A (por Ferro). Raúl le había hablado de mí y me preguntó si quería sumarme. En esos años el interior siempre pagaba más que Capital Federal. Arreglamos el tema económico y fui a un entrenamiento para que me viera el DT. Aproveché y fui unos días de vacaciones a Concordia. Ahí lo conocí a Rolando Barrera que era el entrenador. Año 1996. Llamé a Defensores y les comenté que me quedaba en Entre Ríos. El presidente intentó convencerme de mil maneras, tuvimos una larga charla por teléfono, pero decidí quedarme en Ferro. Al año siguiente quedó embarazada mi esposa, por lo que tenía que buscar un trabajo más remunerativo. Entonces volví a Diamante y Raúl (Taleb) me ofreció un empleo y unos pesos por partido en Diamantino. Después me volví a encontrar con Rolando en Diamante, donde me invitó a integrar Universitario, un club nuevo de Lib. S. Martín que se había formado para competir en Paraná Campaña.

– Se armó un gran equipo.

– Sí, arrancaron entre otros Gustavo Heinze, Tórtul, Sebastián Bértoli, la Chicha Diel, Saavedra… En el primer año (1999) perdimos en cuartos de final, nos eliminó Dep. Bovril. En el segundo año se hizo prácticamente una selección de la zona. Trajeron lo mejor de cada club. Llegaron Todoro, Godfried, Fritzler, Graciani, Giacinti, Coio Martínez…Salimos campeones en 2000 y 2001.

P1390402 [web]– ¿Cómo era tu relación con Schneider?

– En 1999 cuando asumió Montiel la gobernación, quedamos muchos sin trabajo. A todos los que habíamos conseguido laburo en el último año, nos echaron. Fue por la ley 9035. Quedé sin empleo, en ese tiempo era chofer en el hospital de Diamante. Entonces tenía que trabajar, no podía mantener a mi familia solamente con el fútbol. Hablé con Alejandro Schneider quien siempre se portó muy bien conmigo, y me dio trabajo. Hemos tenido diferencias en el plano futbolístico, pero en la parte humana siempre estuvo para lo que necesitara. Viví ese tiempo en la Villa (Libertador San Martín). A mitad de 2002 me devolvieron el cargo y retorné a vivir a Diamante, también volví para jugar en Diamantino porque se me complicaba para entrenar con Universitario. Jugué el Unidad de la Liga Paranaense y en 2003 tuve un paso por Unión de Crespo.

– Cuando estaba el proyecto Futer.

– Era una especie de gerenciamiento del fútbol. La idea era muy buena, pero el fútbol te demanda mucho tiempo y dinero. Se armó un plantel de Primera bárbaro. Estaban el Tony Fontana (Hugo), la Pulga Díaz (Cristian), Néstor Güttlein, Vicentín un pibe que ahora está en Italia, entre otros. Los que manejaban casi todo eran Urribarri y Taleb. En ese año, recuerdo, P1390406 [web]me fracturé el malar. Salté con el 9 rival y le cabecee la cabeza. Se me hundió esa parte de la cara. Perdí el conocimiento unos minutos. Me operaron y en noviembre de ese año, contra Sportivo, volví a jugar después de 6 meses. Después me fui a jugar el Regionalito con Huracán de Diamante donde perdimos en semifinales.

– ¿Cómo fue jugar en una liga santafesina?

– En 2004 estuve en Dep. Strobel. Jugamos el Torneo del Interior y llegamos hasta semifinales donde nos eliminó Sp. Las Parejas. Entonces me llamaron de Montes de Oca que jugaba la Liga Cañadense. Varios jugadores de la zona nos fuimos para allá. Una región muy rica en todo aspecto. En esa época se hablaba de que Paraná Campaña pagaba bien, bueno, allá triplicaban el monto. Con Montes de Oca salimos bicampeones, ganamos el Apertura y Clausura, nunca en la historia habían ganado un título. Me acuerdo que en Carcarañá jugaban el Juano (Godfried), Daniel Barcos y Leiva. Era un certamen muy competitivo. El 20 de noviembre terminé el campeonato y el 23 me sumé para jugar en Atl. Paraná. Ya tenía todo arreglado para el Torneo del Interior. Con ese equipo perdimos en semifinales con Real Arroyo Seco, un partido polémico que terminó con serios problemas.

– ¿En la ida los perjudicaron?

– Sí, nos mandaron de cabeza. La policía de allá nos trató mal, nos tiraron gases lacrimógenos adentro del vestuario, el árbitro fue un desastre… Un robo.

– Acá fue un escándalo.

– Sí, ellos salieron por arriba del tapial, se fueron por el hipódromo… Pasó de todo.

– ¿Cómo siguió tu vida con el Decano?

– Tuve una experiencia con Sol de América de Paraguay, en una ciudad hermosa como Asunción. Fuimos Todoro, Barcos, Fritzler y yo. Después volví y jugué con Paraná en el Argentino B durante 2005. El club llegó porque le dieron una plaza en una temporada donde se reestructuró la categoría. También recibieron plazas Patronato y Atl. Uruguay. Me quedé hasta mediados de 2006 cuando se fue Barrera (que era el entrenador). Opté por irme porque él me había llevado. En ese año Paraná descendió. Roli es una persona con todos los códigos que deben tenerse dentro del fútbol. Él te decía las cosas como eran en verdad. Si vos no le fallabas, él tampoco. Una persona muy respetuosa.

P1390403 [web]– ¿Quién te llamó para ir a María Grande?

– Jugué el torneo de 2006 y salimos campeones. Llevaban 16 años sin ganar un campeonato. Después ganamos el torneo de 2007 invictos, teníamos un equipazo. Para ir me convenció el Chavo Fritzler (José). Estaban armando un equipo con buenos jugadores, querían salir campeones de una vez. Jugaban Juan Varisco, José Elías Gómez, Lescano (Diego), Zabala (Gerardo), Paolo Ciarroca…grandes jugadores del club. El Chavo armó todo ese plantel. De afuera estuvieron Cacho Milocco como central en el 2006, después Diego Ciarroca, Dani Barcos, Todoro, Toni Santini, Toto Zapata que después se lesionó, Kevin López, Nico Borsotti, el Negro Aguirre y Alexis Ekkert, a quien lo llevo para el Torneo del Interior 2007. En Diamante no jugaba, no tenía club. Le insistí, primero no quería, hasta que aflojó y fue. Cuando empezó a ver cómo era el ambiente del fútbol y vio que podía ganar unos pesos, le gustó. Ahora es figura en Paraná y tiene para seguir creciendo. Éramos todos amigos entre nosotros, en ese plantel nos unía muy buena relación.

– Lo que es fundamental.

– El grupo es primordial. Tenés que conformar un grupo sólido con buena onda y que sean jugadores positivos. Así era ese equipo tal como hizo Viale FBC el año pasado. Nada de celos en la parte económica y futbolística. Cada uno quería ser campeón, todos convencidos de ese objetivo.

– Estabas bien, ¿por qué te volviste a Paraná?

– En 2008 me convenció Todoro. Me insistió, me insistió… y bue…arreglé y me sumé al equipo que quería ascender. Salimos campeones de Liga en 2008. Al principio estaba como DT Mario Redondo, no ganamos ni un partido en las primeras cinco fechas. Hacía cambios, nos sacaba a los más experimentados, ponía pibes y seguíamos perdiendo. No lograba los resultados y los dirigentes no lo respaldaron. Paraná no se caracteriza por echar técnicos, pero la situación no daba para más. Asumió el Chueco Roberto Ayala. “A esto lo levantan ustedes, muchachos. Yo vengo a colaborar, nada más”, fue lo primero que nos dijo. Empezamos a levantar, armamos un buen grupo, sólido y positivo.

P1390404 [web]– En ese momento se dio un ida y vuelta entre Paraná y María Grande.

– Claro, en 2009 volví a María Grande y perdimos la final con Juv. Sarmiento de Hasenkamp. En noviembre Luis Murúa (con Tati Furios) agarró Paraná y me llamó para que me incorpore al equipo. Cerca del mes, se fue por problemas familiares. Llegó Veronese (Daniel) que tomó el equipo ya armado. Era un buen plantel, estaban Leo Acosta, Chitero,  Todoro… Perdimos la final del Argentino C con Sarmiento de La Banda en Santiago del Estero. Jugamos el repechaje con Salto de Buenos Aires y le ganamos los dos partidos. Ascendimos al Argentino B. Jugamos ese torneo 2010/11 con Veronese y luego en 2011/12 asumió Cervilla (Edgardo). Tuve problemas con él y decidí irme porque la situación era insoportable. No tenía códigos de ningún tipo. Yo a esa edad, con 37 años, no estaba para aguantar ciertas cosas. Trabaja muy bien en lo futbolístico, pero en otras cosas no era igual. Algunas situaciones de vestuarios las manejaba muy mal. A los pibes les decía barbaridades… Te digo que si hoy viene otro técnico y agarra este equipo que está actualmente en Paraná, fácilmente lo asciende.

– Tu última incursión fue Viale FBC. Un club donde lograste cosas muy importantes.

– Después de Paraná, me fui a Diamantino. Siempre estuve volviendo, es mi segunda casa. Jugué la Liga con todos mis amigos, no tenía presiones de ningún tipo, estaba tranquilo. El club me había invitado y lo asumí. Ojo, entrenaba todos los días, jugaba todos los fines de semana, en ese sentido siempre fui responsable. En ese momento me llamó Sergio Alzugaray, era diciembre de 2012. Mi nombre llegó por intermedio de Lisandro Alzugaray, con quien jugué en Atlético Paraná. Me comentó la idea de que se iba a armar un buen equipo para el Torneo del Interior con la intención de competir en Paraná Campaña. Fui a jugar un amistoso en Hasenkamp y me gustó mucho el equipo. Tenía jugadores que ni conocía, pero que andaban bárbaro. Muchos pibes del club que jugaban muy bien. Me entusiasmé y acepté.

– Una base de chicos que venían de las divisiones menores.

– Muy buenos jugadores, Alzugaray (Joel), Weimer (Flavio), Nico Siebenlist, Gieco (Franco)… Si siguen por este buen camino, van a seguir consiguiendo grandes cosas. Están jugando un torneo de ascenso donde deben hacer experiencia y aprender mucho. Es un hermoso club donde ganamos todo, nos faltó esa final con Coronel Aguirre por el TDI, nada más. Sin dudas que el 2013 fue el mejor año de su historia por todos los logros deportivos. No se lo olvidan más.

– ¿Cómo llegaste al retiro? ¿Qué te convenció para tomar esa determinación?

– Me tomé vacaciones y venía sintiendo mucho cansancio. Viajaba todos los días en auto, fui un día a entrenar y ya me cansaba. Llegaba agotado a casa. Hacía fiaca para ir a entrenar y yo no era así. Siempre fui responsable en ese aspecto. No tenía motivación para seguir. Además los dirigentes dieron vacaciones muy prolongadas, 20 días donde más descansás y menos ganas de volver te dan. Dije basta. Hasta aquí llegamos y estamos bien.

P1340901 [web]– ¿Para jugar hasta esta edad, solamente se llega con motivaciones?

– El estímulo es entrenar. Mentalizarte y ser responsable. También me ayudó no tener tantas lesiones o lesiones severas.

– ¿Fuiste responsable con los entrenamientos?

– Siempre. Hay días donde no tenés ganas de nada, pero igualmente iba y entrenaba. Sino sería imposible llegar y jugar hasta esta edad.

– ¿Cuál fue el mejor equipo que integraste?

– Universitario 2001 y María Grande 2007. Verdaderos grupos de amigos en los dos casos. Compartíamos muchas cosas además del fútbol. Nos podíamos decir de todo dentro de la cancha, pero después sabíamos que terminaba ahí. Hablábamos de todo, no solo de fútbol, sino de aspectos de la vida de cada uno.

– ¿Te enojaste con más de uno? 

– Si le hacés una nota a Todoro, preguntale cuántas veces lo corrí para pegarle. En Misiones, me acuerdo, me pararon Tórtul y Bertoli porque él no quería jugar. Tenía algunas salidas que te sacaban, jaja. Yo antes era bastante loco en ese sentido, para mi el fútbol era así. Tenías que jugar como sea. Somos grandes amigos con el Toni.

P1320683 [web]– ¿Qué amigos te dejó el fútbol?

– Mi amigo del alma es Sergio Denis, estuvimos toda la vida juntos desde jardín de infantes. Dentro del fútbol, te puedo nombrar a Alexis Ekkert, el Chavo Fritzler, Toni Todoro, Diego Ciarroca, Tincho Benítez, David Dri, Pablo Vercellino… excelentes personas.

– ¿Con quién conformaste la mejor dupla central?

– Con David Dri, Germán Gareis y Néstor Güttlein hice las mejores duplas como centrales. Nos entendíamos a la perfección.

– ¿Cuál era tu virtud?

– Tenía un poco de todo, la marca, el cabezazo… pero sobre todo fue la personalidad y la voz de mando. En su momento anduve muy bien con la marca personal, me le plantaba a cualquiera.

– ¿Eras muy molesto para el delantero?

– Sí, era insoportable. Hacía de todo con tal de que el delantero no me ganara. El que se asemeja a mí en estos momentos es Brian Berlo de Paraná.

– ¿Qué llegaste a hacer para pararlos?

– De todo. Lo que te imagines. Lo tomaba como un trabajo y no podía perder. El delantero venía a embromarme mi lugar de trabajo.

– ¿Tuviste a muchos delanteros difíciles?

– Sí, recuerdo que había uno durísimo. Era Chávez, lo enfrenté cuando jugaba en Almirante Brown de Arrecifes y yo en Ferro de Concordia. Después estuvo en San Nicolás Fútbol Club y yo en Universitario. Nos encontrábamos seguido. Era alto, fuerte y rápido. Era imposible frenarlo. Él también cuando me veía me decía: “¡Otra vez vos!”. Los dos teníamos las referencias del otro.

– Así como vos te preocupabas, él también.

– Pienso que sí. Sabía que de arriba y de abajo le tiraba todo.

– ¿A quién te daba bronca marcarlo por sus características?

– Sergio Chitero. Tiene una polenta terrible, es rapídisimo. También el Loco Marzo con toda su viveza y experiencia. Cuando él jugaba para los suplentes en Paraná, nos recontra complicaba y se ganaba varias puteadas porque nos hacía sufrir. Lo perdíamos por la movilidad que tenía. Era muy inteligente.

– Contame de algún partido con incidentes…

– (Piensa) Tuvimos varios. Con Arroyo Seco en Paraná, fue increíble. Salimos sabiendo que esa historia no iba a terminar bien por lo que habíamos vivido allá. Salimos con los dientes apretados a jugar ese partido. Otro fue con Ferro de Concordia cuando visitamos a Talleres de Perico en Jujuy. Acá ya había pasado algo porque la hinchada de Ferro le había robado una bandera, entonces nos la tenían junada. El colectivo nos dejó a unos 40 metros de la cancha, teníamos que caminar hasta los vestuarios y ahí agarrate…Te tiraban con todo, lo que les pasaba por delante lo hacían volar. La policía miraba para otro lado, obvio. Así que ibas agazapado mirando que no te rompieran la cabeza. Además lo dejamos afuera. Terminó el partido y nos quedamos adentro de la cancha con la policía por media hora porque no podíamos salir. Era un infierno.

– ¿Ligaste alguna vez en esos enfrentamientos?

– Por supuesto. Pegabas una y recibías tres. Cuando había disturbios siempre ligabas. Recuerdo con Unión de Crespo cuando jugaba con Universitario, había mucha pizca y se armaban partidos ásperos.

sosa ekkert– ¿Cuál fue el momento más importante que te tocó vivir dentro del fútbol?

– Los campeonatos son los momentos más lindos sin dudas. Estás todo el año trabajando para eso. Además los amigos que cosechás jugando, los momentos que compartís durante las concentraciones. Eso es lo que más estoy extrañando.

– ¿Eras insoportable en las concentraciones?

– Sí, bastante hincha pelotas. Escondía cosas, a veces dejaba encerrado a alguno, le echaba sal a la ensalada de frutas… Éramos insoportables con el Loco Marzo. Una vez a Veronese en Paraná, me acuerdo, le hicimos una. Nos mandó al Loco y a mí a buscar las pelotas mientras hablaba con los jugadores. Fuimos con la bolsa y había un perro chiquitito, lo agarramos y lo metimos adentro. Le llevamos la bolsa al DT y cuando metió la mano un poco más y se nos muere del susto. Casi nos mata. A veces andábamos con pistolitas de agua molestando a cualquiera. Éramos bastante molestos. Pero era lindo y sano. Los que más sufrían eran los más pibes, como suele pasar. En Santiago del Estero le cortamos el pelo a todos los que iban a debutar, quedaron hermosos jaja. Los agarramos con el Loco y Mancuello con la maquinita.

– ¿Qué tiene de negativo el fútbol?

– Trato de no guardarme lo negativo, sino de resaltar siempre algo positivo en cada experiencia.

sosa diamantino– ¿Vas a ser DT?

– Diamantino está trabajando en un proyecto interesante y me hablaron para que sea entrenador. Tengo ganas.

– ¿Cómo jugaría el equipo de Sosa?

– Presión constante. Correr y presionar arriba, cuánto más lejos del arco nuestro, mejor.

– ¿Qué se le dice a un árbitro para manejar un partido?

– Que está todo tranquilo. Que dirija tranquilo que nadie le va a protestar nada. Que cumpla con el trabajo que del resto se encarga uno. Los hablaba mucho, algunos ya me conocían.

– ¿Algún árbitro no te bancaba?

– En la zona, Juan Lucero. Hoy nos encontramos y nos matamos de risa. Le digo “vos siempre me echaste”. Es una excelente persona, pero se notaba que no aguantaba como era yo dentro de la cancha. Iba y le protestaba, le marcaba cada una de las jugadas que sancionaba, eso no lo soportaba. A los 5’ ya me sacaba una amarilla. Antes de arrancar el partido creo que ya tenía mi número anotado en la tarjeta. Me frenaba enseguida.

– La cancha más difícil donde te tocó jugar.

– La de Talleres de Perico por lo que te dije. En la B Metropolitana, Laferrere, Talleres de Remedios de Escalada, Defensa y Justicia, San Telmo…Eran barrios jodidos. Ahora son clubes modelos, pero en aquellos tiempos, tenías que vivir lo que era jugar en esos lugares. Durísimo. No sabías lo que iba a pasar. Yo venía de estar en Diamante y Colón, tranquilo, y llegaba a esas canchas y era todo villa, autos dado vuelta, quemados…¿A dónde me metí? Pensaba. Entrenabas y se escuchan los tiros. Una locura.

– ¿Esas experiencias lo fortalecen al jugador?

– Siiii… A la larga podés afrontar cualquier cosa en el fútbol.

– ¿Te apretó alguna vez la barra?

– A mí no, pero vi jugadores que sí. Íbamos para calmarlos y nos decían que la historia no era con nosotros. Buscaban a los más experimentados del equipo, a los referentes. En la previa del clásico con San Telmo, llegaba la hinchada de Dock Sud y nos decía que teníamos que ganar como fuera.

– ¿…y si no ganaban?

– Y… Por suerte jugué uno y lo ganamos 2 a 1.

– Nombrame un DT que te haya dejado marcado.

– Fito Della Pica y Rolando Barrera. Manejaban bien los códigos con el jugador. Se notaba que como habían sido futbolistas, sabían de qué forma actuar y tratar al jugador. También me enseñó mucho Chabay en la forma de trabajar los aspectos tácticos, sobre todo en defensa.

Sosa Atl. Paraná– ¿Cómo formaría el equipo histórico del Negro Sosa? Teniendo en cuenta los jugadores con los que compartiste cancha.

– Elijo dos arqueros: Lucas Rodríguez y Bértoli. Como centrales tengo tres: Gareis, Güttlein y Dri. En la punta lo pongo a Hugo (Ibarra) y Piriz (Maximiliano) quien está en Paraná. En el medio, si me das a elegir, de cinco lo pongo a Cristian Murgado, un fenómeno, o a Simon (Sergio). Por afuera a Ekkert y Leo Acosta. Arriba, bien de nueve, entre los centrales, a Tincho Benítez. Por las puntas a Sergio Chitero y Todoro. Un equipazo. Los elijo por las cualidades que tienen como jugadores y como personas.

– ¿Qué es Diamantino?

– El club de mi vida.

– Urribarri…

– Una gran persona, un gran dirigente deportivo y un gran político.

viale fbc coronel salida 5 - copia [web]– Hugo Ibarra…

– Sin dudas uno de los grandes seres humanos que conocí dentro el fútbol. Fanático de Boca Juniors. Yo lloré cuando le hizo el gol a River porque sabía que era su momento más soñado. ¿Qué hincha de Boca no sueña con jugar para su club y hacerle un gol a River? Un tipazo.

– Cervilla…

– Una persona que no tiene códigos, pero que a su vez trabaja muy bien el aspecto futbolístico y táctico.

– El fútbol…

– La pasión. Estuvo conmigo durante 23 años, es gran parte de mi vida. Todo lo que viví fue hermoso, el juego y todo lo que lo rodea. Lo disfruté como un gran trabajo.

                                      DATOS PERSONALES

                                        NACIÓ EN DIAMANTE EL 21/12/1974

CASADO CON MARIELA DÍAZ

HIJOS: NICOLÁS (15), LUISINA (8) Y MORENA (4)

 

TRAYECTORIA

Atl. Diamantino

Inferiores Unión de Santa Fe

Inferiores Rosario Central

Colón de Santa Fe

Sportivo Dock Sud

Defensores Unidos de Zárate

Ferrocarril de Concordia

Universitario de L. San Martín

Unión de Crespo

Huracán de Diamante

Dep. Strobel

Montes de Oca (SF)

Atl. Paraná

Sol de América (Paraguay)

Atl. María Grande

Viale FBC

 

TÍTULOS

– Campeón de Paraná Campaña con Universitario (2000 y 2001), Atl. María Grande (2006 y 2007) y Viale FBC (2013).

– Campeón de la Liga Cañadense con Montes de Oca (Apertura y Clausura 2005)

– Campeón Liga Paranaense con Atl. Paraná (2006 y 2008)

– Ascenso al Argentino B con Atl. Paraná (2010)

– Ascenso al Argentino B con Viale FBC (2013)

– Liga Diamantina con Atl. Diamantino (1993, 1997 y 1998)

* Por Mauricio Jacob