Conmovedora historia y ejemplo de vida del reconocido dirigente Raúl Navarro

1368-ALCARAZ-raul-navarroEl campo de juego del Club Unión de Alcaraz, se denominó en 1989 Raúl Navarro, por la iniciativa de la gente de este pueblo que quiso homenajear a un gran dirigente que llevó a cabo varias tareas y gestiones para que el deporte vaya creciendo en la comunidad.

Nacido en Victoria, Navarro en diálogo con El Observador, contó sus inicios en el deporte remarcando que “mi pasión como todos los pibes de aquel entonces era jugar al fútbol, lo hacíamos en los baldíos descalzos y con pelota de trapo y en 1954 jugué por primera vez en una cancha con zapatillas y balón de cuero en los campeonatos infantiles Evita. En 1955 representé al club de mi barrio Libertad en 5ª división y perdimos la final con El Porvenir; en 1956 salimos campeones invictos y en 1957 nuevamente logramos el segundo puesto. Al año siguiente jugué en la 4ª donde obtuvimos el campeonato y en 1959 fui parte del equipo de primera”

Cabe señalar que además del balompié Navarro participó en el ciclismo en pista y ruta junto a un grupo de amigos, ganando en 5ta.categoría dos carreras y a su vez fue parte del equipo que colaboró en distintas competencias.

– ¿Por qué se dio su residencia en Alcaraz?

– Ingresé como mensajero al correo en 1957 y al cumplir 18 años debían trasladarme y me dieron a elegir entre La Paz, María Grande y Alcaraz, escribí los tres nombres en papel, los coloqué en una caja y fue al azar el lugar donde me radiqué. Llegué a la localidad en 1960, que en ese entonces se llamaba Pueblo Arrúa, donde había calles de tierra, sin agua potable ni luz eléctrica, pero me adapté enseguida porque encontré lo principal, que era gente de gran corazón.

– ¿Allí siguió su pasión por el fútbol?

– Sí, porque existían dos clubes, uno Atlético Alcaraz, que tenía camiseta amarilla con una “V” negra y el equipo que representaba a Urquiza, que usaba la indumentaria parecida a la actual de Estudiantes. Jugué para Atlético que ese año (1960) participaba en la Liga de Paraná Campaña, debutamos con Juventud Sarmiento de Hasenkamp, empatando 1 a 1 y tuve la enorme satisfacción de hacer el primer gol para mi equipo y a un gran arquero como “Beto” Maín. Seguimos participando y en 1964 empezamos a unirnos entre los dos clubes, armamos un solo equipo y en 1965 competimos en la Lifa (Liga Independiente Amateurs), con sede en Bovril, cuyo presidente era un colega y copoblano, Raúl Bernedo. Allí, donde estuvieron presentes planteles de la zona y la región, obtuvimos el campeonato en la Reserva y Primera y no sé porqué razón nunca nos entregaron los trofeos.

– ¿Siguió la idea de unificar las dos instituciones?

– Continuamos trabajando y el 22 de marzo de 1972 fundamos el nuevo club, elegimos los colores celeste y blanco y tras algunas gestiones ante autoridades del gobierno provincial, entre ellos al ministro de Gobierno, Andrés Gómes del Collado, obtuvimos un terreno que se escrituró a nombre de la entidad. Limpiamos y acondicionamos el predio que tenía 10.000 metros cuadrados. Se trabajó mucho para conseguir los fondos y construir la sede y fue gracias a la solidaridad y colaboración de un gran número de personas entre ellas puedo destacar, Alejandro Kamlofsky, Eduardo Kloss, Ricardo Kloss, José Rodríguez, “Cacho” Battisti, Francisco Malvicino, Nito Racig, “Carlitos” Pascuali, junto a un grupo de muchachos pusieron todo para que el club sea lo que hoy vemos.

– ¿Con la nueva institución continuaron compitiendo?

– En 1984 ingresamos al certamen de la liga y en 1993 nos quedamos con el segundo puesto, mientras que en 1994 y 1998 obtuvimos el campeonato y el pase para jugar el Argentino B, donde nos enfrentamos a grandes equipos como 9 de Julio de Rafaela y Tiro Federal, este último encuentro disputado en el estadio mundialista de Rosario Central.

– ¿Cómo fue su paso institucional por Unión y hasta cuándo?

– Por unos meses fui el primer presidente del club, pero por razones de trabajo dejé el cargo que asumió Alejandro Kamlosfky, en tanto por diez años fui secretario de la entidad y en 1983 me surgió el traslado para Hernandarias. Una enorme tristeza fue tener que irme de “mi pueblo” al que siempre amé y en el que me sentí como si hubiera nacido allí. Luego me radiqué en Paraná y en 1989 los dirigentes del club, que presidía en ese entonces Ángel Ferreyra, me invitaron a participar de un acto para el inicio del torneo y cuando fui a dar el puntapié a la pelota, por los altoparlantes anunciaron que el campo de juego llevaba mi nombre. La emoción y la alegría fueron tan grandes y el agradecimiento también y recuerdo haberlo demostrado con algunas lágrimas, fue una gran sorpresa para mi vida.

– ¿Cuándo y por qué culmina su participación en el fútbol?

– En 1996 enfrenté un ACV (accidente cerebrovascular) y en 1997 me dieron la incapacidad total y permanente. Gracias a Dios me pude recuperar, no tuve secuelas y desde entonces estoy viviendo en Victoria en la casa que era de mis padres, pero mi sueño es vivir en Alcaraz, donde están mis mejores amigos de toda una vida. Hoy ya no es aquel pueblito donde puse mis pies por primera vez en un verano ardiente de febrero, pero cuando lo visito y veo el progreso que tiene, me siento muy feliz, máxime cuando me encuentro con esa gente de corazón abierto.

– ¿Sigue el fervor y el sentimiento deportivo?

– Siempre llevo al “Celeste” en mi corazón y estoy pendiente de cómo es su presente en el fútbol, pero ya no trabajo más, solo cuido mi huerta, recuerdo a los amigos y me entretengo haciendo periodismo deportivo ad honórem, algo que siento y con gusto lo hago y con mucha pasión. Soy también fanático de las competencias de triatlón y duatlón y desde el 2002 colaboro con distintos medios periodísticos, en los torneos de básquet, voley y fútbol del interior, ofreciendo notas, resultados, fotografías e historias y logros que hacen al deporte de nuestra provincia.