Cómo prevenir y tratar los “piojos”

La pediculosis es una problemática que no distingue sexo ni edad, pero que afecta principalmente a niños y niñas de entre 4 y 14 años. El médico del servicio de Guardia del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná, Ricardo Aldao, indicó que “se da en todo el año así que los padres deben estar atentos y controlar periódicamente a sus hijos”.

El profesional informó que ante la presencia de casos de pediculosis, desde el servicio se deriva a los dermatólogos, pero hay una serie de pautas generales que se indican como medidas de prevención: “El lavado, la higiene todos los días del cuero cabelludo incluido con el baño; asesorar a los padres de la importancia de mantener limpia la ropa de cama y que informen de la presencia de pediculosis cuando la detecten para evitar contagios en el entorno”.

El peine fino metálico es el mejor aliado a la hora de combatirla, porque es un método inocuo, económico y que no crea resistencia. Se utiliza pasándolo desde la raíz del cabello hasta la punta para extraer piojos y liendres y se recomienda su utilización diariamente previa colocación de crema enjuague.

Por su parte, Karina Taxer, profesional del equipo de Guardia del San Roque, dijo que “en el caso de que el niño ya esté infectado o se le encuentren piojos, se debe realizar el tratamiento”. El mismo consiste en la aplicación de un producto, dejándolo actuar por unos 30 minutos, tras lo cual se enjuaga el pelo y se le pasa un peine fino. “Incluso, luego de haber llevado a cabo el tratamiento, quedan liendres porque tienen una sustancia llamada quitina con la que permanecen adheridas al pelo”, acotó Taxer.

La pediatra señaló que se puede utilizar vinagre para que disuelva dicha sustancia y poder despegar la liendre del pelo al pasar el peine: “Para hacerlo se debe preparar una solución de una parte de vinagre y dos de agua en un vasito, donde se debe lavar el peine tras cada pasada”.

El piojo vive en el cuero cabelludo y se alimenta de sangre humana, la que succiona cuatro veces por día. Posee tres pares de patas con ganchos que le permiten prenderse del cabello. Si bien la mordedura no lastima, existe en la saliva excretada una sustancia que causa reacciones por sensibilización.

El contagio se realiza en forma directa de cabeza a cabeza del niño con piojos o de manera indirecta a través de peines, cepillos, gorros, ropas, sábanas, areneros o colchonetas. Contrariamente a lo que se cree, el piojo puede sobrevivir fuera del contacto con la piel más de un día, con lo cual se multiplica la posibilidad de contagio indirecto.

Estos parásitos pueden sobrevivir varias horas fuera de las cabezas, así que es indispensable controlar el medio ambiente en el que se mueven los chicos. Para eso es muy importante tener la ropa (incluida la de cama) siempre limpia y planchada en caliente; y en épocas invernales ventilar la ropa exponiéndola a temperaturas externas para que el frío los mate.

Muchas veces los pediatras se encuentran ante casos de dermatitis de contacto y quemaduras por la aplicación de kerosén o similares. Estas prácticas están contraindicadas, siempre hay que consultar al pediatra para que le indique medicamentos autorizados y explique su correcta utilización.

Es importante además, la higiene de los peines, hebillas, sujetadores de cabello, gorros y bufandas. Los peines o cepillos con piojos o liendres deberán ser introducidos en agua caliente durante 10 minutos.

Otra medida importante es socializar la información: cuando un niño está infectado los padres tienen que avisar a los demás para poder hacer el tratamiento en conjunto. De no hacerlo, el resto del grupo sigue teniendo pediculosis, se produce la reinfectación y se cae en un círculo vicioso.

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