Cómo evitar que niños afectados por el “Síndrome de Kawasaki” tengan secuelas cardíacas

Axel y su hijaEn los primeros días de 2014, la hija del reconocido cantante argentino “Axel”, tuvo que ser internada, al padecer el “Síndrome de Kawasaki”, una extraña enfermedad que afecta generalmente a niños menores. El 80% de los pacientes no tienen más de 4 años y muy rara vez, la enfermedad aparece en mayores de 8. También llamada “Síndrome de Ganglio Linfático Mucocutáneo”, esta misteriosa dolencia, fue identificada por primera vez en 1967, en chicos japoneses y en el transcurso de los años, se informaron en América, más casos de la enfermedad.

Aunque los investigadores creen que el “Síndrome de Kawasaki” podría haber sido causado por una infección transportada entre Japón y Hawai, no existe confirmación de que se transmita por el contacto entre personas. Por el momento, la causa que lo genera, sigue siendo un gran misterio, que los científicos buscan develar. Lo cierto es que la enfermedad desencadena una inflamación en diferentes partes del cuerpo y hasta puede “hinchar” el músculo o válvulas cardíacas o las membranas que recubren el corazón.

Este síndrome puede causar un tipo de meningitis (inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal), afectar la piel, los ojos, los pulmones, las articulaciones y la boca. Sin embargo, el problema más peligroso, es la amenaza de vasculitis en las arterias de mediano calibre, que puede dañar al corazón, ya que causa un agrandamiento anormal (dilatación) o una protuberancia (aneurisma) en los vasos. En casos raros, el daño arterial relacionado con el “Síndrome de Kawasaki”, puede interferir significativamente con el suministro de sangre del corazón, hasta el punto de causar un ataque cardíaco en un niño pequeño.

Dado que no existe un examen disponible para confirmar que una persona tiene esta enfermedad, los médicos definen esta condición según la combinación de problemas que genera la misma. La típica persona con este síndrome, tiene fiebre alta (40º) durante al menos 5 días, acompañada por al menos 4 de los siguientes síntomas adicionales: conjuntivitis en ambos ojos, enrojecimiento e inflamación de los labios (adoptan el color de la fresa), inflamación de la piel de las palmas de las manos y de las plantas de los pies o piel escamada en la punta de los dedos, salpullido, principalmente en el torso y nódulos inflamados en el cuello. También pueden presentar dolor e inflamación en las articulaciones, diarrea, vómitos, dolor abdominal, tos, dolor de oído, goteo nasal, irritabilidad, convulsiones y debilidad en los brazos y las piernas. El “Síndrome de Kawasaki” dura varias semanas y progresa en tres etapas diferentes: la primera es cuando los síntomas son más severos, que usualmente dura una a dos semanas. Una segunda, comienza cuando la fiebre, el salpullido y los ganglios linfáticos desaparecen. Sin embargo, el niño aún se siente irritable, tiene poco apetito y leve enrojecimiento en los ojos y podría desarrollar piel escamada en los dedos de la mano y en los dedos de los pies. Esta etapa usualmente termina de 3 a 4 semanas, después de haberse manifestado la fiebre.

El “Síndrome de Kawasaki” se trata con una dosis simple de gammaglobulina, que se inyecta directamente en la vena, junto con una aspirina que se toma por la boca, lógicamente recomendado por los médicos. La gammaglobulina es una colección purificada de proteínas y anticuerpos de sangre donada, no obstante se desconoce porqué resulta efectiva contra la enfermedad. Dichas inyecciones podrían repetirse durante varios días, si la fiebre continúa. Generalmente se previene a los padres de darle aspirinas a los niños, porque pueden desencadenar el “Síndrome de Reye”, un trastorno serio que puede dañar el cerebro y el hígado. Sin embargo, especialistas aseguran que es el mejor tratamiento, porque los beneficios superan el riesgo de contraer la otra enfermedad. Sin un tratamiento adecuado, el 25% de los niños desarrollan anomalías en sus arterias coronarias. Con tratamiento, este porcentaje disminuye a un 2% o 4%. En general, el riesgo de muerte por complicaciones cardíacas es de alrededor del 1% al 2%, en las primeras 12 semanas de la enfermedad. Especialistas aseguran que la evolución de un paciente que sufre este síndrome, ha mejorado en la actualidad. Antes, las mayores complicaciones eran a posteriori de sufrirlo, ante la posibilidad latente de que pudiera padecer un aneurisma.