Cómo evitar enfermedades por bruscos cambios de temperatura, que pueden llevar a la muerte

resfriosCuando la temperatura desciende, todos estamos más propensos a desarrollar de forma más fácil alguna enfermedad respiratoria, ya que el sistema de defensa natural que tenemos en la nariz y que está formado por los vellitos y la mucosa nasal, se congela y al hacerlo, no puede controlar el paso de microbios ni calentar el aire para que llegue a los pulmones a la temperatura adecuada. Esto incrementa la posibilidad de contraer gripe, amigdalitis, bronquitis, neumonías, entre otras patologías, muchas de las cuales si no se controlan a tiempo, pueden complicarse tanto que pueden hasta provocar la muerte.

Si bien se pueden ver afectadas todas las personas, los más vulnerables son los niños y los adultos mayores, para quienes lo más importante son las medidas preventivas. Entre esas acciones está la aplicación de la vacuna contra la gripe, sobre todo a los mayores de 65 años y niños y con prioridad a quienes presentan problemas respiratorios crónicos, enfermedades congénitas cardiovasculares, metabólicas y renales.

Como estas enfermedades no respetan a nadie, las principales recomendaciones son:

1) Abrigarse bien y es importante cubrir boca y nariz al salir a la calle o a espacios libres.

2) Consumir frutas y verduras ricas en vitamina A y C, como son la zanahoria, papaya, guayaba, naranja, mandarina, lima, limón y piña, entre otras y/o fortalecer el sistema inmunológico con algún complemento vitamínico.

3) Lavarse las manos con frecuencia, en especial después de tener algún contacto con personas enfermas.

4) Evitar acudir a sitios concurridos si se tienen síntomas de alguna enfermedad respiratoria, para evitar el contagio.

5) Evitar la automedicación, ya que es importante que el médico determine el tipo de enfermedad, bacteria o virus y si hay necesidad de que el tratamiento se reciba a nivel familiar.

6) Cumplir con el tratamiento médico completo, para evitar recaídas o complicaciones mayores.

7) Descansar y tomar abundantes líquidos durante el día en caso de enfermedad.

8) Dejar de fumar o no hacerlo en lugares cerrados y cerca de niños, ancianos y personas enfermas.

9) Ventilar a diario las habitaciones, al menos 10 minutos al día.

10) Utilice preferentemente estufas eléctricas o a gas.

11) Evitar los cambios bruscos de temperatura.

12) Mantener la casa templada: no utilizar la calefacción a tope, sino permitir al organismo que utilice sus propios mecanismos reguladores de adaptación al frío.

13) Mantener la casa con un adecuado nivel de humedad, el ambiente seco agrava las enfermedades respiratorias.

14) Dentro de lo posible, mantener al niño alejado de personas enfermas.

15) Evitar compartir utensilios como vasos, platos, cubiertos, toallas y por supuesto chupetes.

Entre las enfermedades más frecuentes, está la gripe, que es una infección vírica provocada por el virus de la influenza, que afecta principalmente las vías respiratorias y se contagia fácilmente. Los síntomas son fiebre alta (más de 38,5º), dolor de cabeza, tos y mocos, en algunos casos pitidos al respirar (sibilancias), malestar general, dolor muscular y a veces, también dolor abdominal, acompañado o no de vómitos. Es frecuente en los niños que haya pérdida de apetito e irritabilidad. Requiere de muchos cuidados, ya que puede complicarse y convertirse en una enfermedad más grave como la neumonía. Se la suele confundir con el resfriado o catarro, pero a diferencia de la gripe, estos no presentan fiebre o es muy baja.

La faringitis es la inflamación de la faringe ocasionada por la infección de un virus o bacterias. Puede iniciarse después de un proceso infeccioso como la gripe, resfriado o amigdalitis, en cuyo caso recibe el nombre de faringoamigdalitis. Durante la época invernal, son más frecuentes las faringitis de origen viral, mientras que las de tipo bacteriana suelen incrementarse en el cambio de estaciones, sobre todo en la primavera.

La amigdalitis en tanto, es la inflamación de las amígdalas producida por un virus o una bacteria. La infección también puede estar presente en la garganta y áreas circundantes, causando inflamación de la faringe. Se puede observar enrojecimiento y aumento de las amígdalas, en ocasiones acompañado de manchas blancas y dolor en los ganglios submaxilares. Hay dificultad para comer, fiebre, ardor o dolor de cabeza, de garganta y en ocasiones, pérdida de la voz. Como en el caso de la faringitis, la bacteria más frecuente causante es el estreptococo, aunque también las hay virales.

La bronquitis es ocasionada por la infección de virus o bacterias que provocan la inflamación aguda de los bronquios, que son los conductos que conectan a la tráquea con los pulmones. Al inflamarse los bronquios la respiración se dificulta y las membranas que cubren las vías respiratorias producen grandes cantidades de moco espeso que provocan accesos de tos, dolor de pecho y congestionamiento. Es una enfermedad contagiosa que se transmite por medio de las gotitas de saliva que una persona expulsa al hablar, toser o estornudar, por lo que evitar estar en contacto con otras personas y cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar, es fundamental para prevenir el contagio.